domingo, 19 de mayo de 2013

En la red.

Ah Karcino! Cómo te han herido, yo te he visto, soñando un poco de tu mala suerte, he visto como rompes las redes, y cuanto coraje te da que los pececillos nunca se queden, Karcino, cuantas ganas se te ven de llevarte las redes a casa, de nunca soltar a los pececitos, dejarlos allí en la estrechez de tu pecera. Puede que la hayas limpiado, pero es tirana por pequeña, no importa que tan grade se vea, nunca va a ser tan grande como el mar tu pecera.

Y piensas: "Ojalá no tuviera que sacarlos de allí, quiero uno, sólo uno para mi", pero son tiranos sobre el corazón débil de Karcino y sin mirar siquiera sus manos ya van, ya marchan. Karcino: su libertad es tu premio, y no busques más, no preguntes más, su libertad es tu meta. Karcino murmura una pregunta que parte mi corazón "Y los que caen en otras redes?" No sé Karcino, no sé...

Se pierde en un silencio hórrido para su suerte: Cada red tirada por los pescadores tiene un costo para romperla, la técnica es dolorosa, Karcino debe tomar los hilos de nylon entre sus dedos y jalar, al momento de jalar los hilos, por la fuerza con que están entretejidos para que los peces no los puedan romper, rompen,  rasgan, destruyen sus manos, y le roban vida y sangre, a Karcino no le importa: debe liberarlos, debe liberarlos...

He aquí una mañana a las siete de la mañana Karcino, con unas manos venidas a menos que hueso embarrado con carne (si se le puede llamar así) y piel (si se le puede llamar así) se acerca a una orilla, y precioso, gris, tierno, un delfín asoma su aleta, ha estado atrapado mucho tiempo, los ojos verdes de Karcino se llenan de un vidrio de llanto. Yo lo veo, y le intento decir algo, pero no puedo decirle nada, por que no quiero decirle nada realmente, es solo un impulso primitivo. La verdad no puede tomar forma en sus labios, apenas ve, y llora. Una voz nos distrae de la escena: "Karcino, no lo liberes: morirás"

Karcino, terco, necio.¿No te han herido ya lo suficiente? apenas tienes manos, para agarrar las redes, apenas tienes manos para agarrar la red, que está ya toda enredada en el gran pez. Y algo te constriñe, mueve tu alma, y te convence: el pez llora. No puedes, tu no puedes con el dolor, con las últimas fuerzas de tus huesudas manos liberas al pez, tomas lentamente el hilo de plástico verde, lo deslizas sobre la palma de tu mano, miras con saudade el hilo, entiendes que es la última vez que puedes, que es la última vez que lo harás. Piensas siete minutos en lo que harás  no tienes energía para desperdiciar, y quieres gastarla toda en este precioso mamífero de plata, por fin decidido tomas con firmeza el hilo, se siente como una terrible navaja, lo jalas, un aullido, un grito, las palabras "the first cut is the deepest". TE sostienes apenas a siete milímetros del desmayo, logras concentrarte de nuevo, jalas, y jalas, cada vez mas lejos de la vida, cada vez mas cerca de la libertad del pez.

Jalas el último cordel, que estaba al rededor de la boca del pez, miras sus ojos, de allí tomas la inspiración, el agua toda ya es tu sangre, y no te importa, jalas el cordel, te destroza los diez dedos de las manos, gimes gritas te retuerces, el mamífero libre hace lo propio, y excitado por la sangre en el agua corre a la fuente, a tus manos, y devora poco a poco el brazo, hasta los codos, toma tu cuerpo y juega con el, y cuando por fin la bestia se calma ya eres nada, te has hecho mar, y la costa se ha vuelto roja, el delfín nada a su libertad, lejos muy lejos.

Siete de la noche: Siete pescadores necios se acercan a la costa: !Son tus amigos Karcino¡ Sí, son tus amigos... Discuten en la costa, y miran el horror de la pedacería de tu cuerpo esparcido en la costa, se miran con asco unos a otros, y se alejan de la costa, tu cuerpo es olvidado. No tenías familia, no tenías amigos, no tenías quien te amara. Diste todo, y nunca nadie te dio nada, nunca esperaste nada de nadie, y por eso hoy mueres feliz, !Ah Karcino, yo si te supe querer, y nunca nos conocimos, nunca platicamos, cuánto he disfrutado observar el espectáculo de tu muerte!

A nadie importas ya en dos días, la costa se ha limpiado, tu sangre no está en ninguna parte, y el mamífero de plata hace sonidos felices todo el tiempo, sin nunca entender la muerte de la que moriste.


7.7.7 7 7.7.7

miércoles, 8 de mayo de 2013

Abilene

- Nunca me dejes, te amo
- No lo hare, no sé vivir sin ti
- En verdad me has amado ?
- Mucho, siempre.

---*---

Una mujer corriendo, en silencio, llora. La lluvia cae sobre su cabeza, le pega el cabello a la cara. En ka esquina corre, un auto apenas frena, y es él.

"Abilene" suspira desde el volante, comienza a brotar sangre de su boca, y los labios se le tiñen de carmesi. "Abilene"

Ella mira directamente a sus labios, "Abilene" la llaman, "Abilene".

---*---

Primer sueño:

Silencio. Un fluido color azul comienza a fluir al fondo, me toma, me llena, me inunda. Gris... Gris... Cada vez más negro, cada vez más profundo. Cada vez más triste, cada vez más sólo... Un suspiro mío sale de una hora que no es ya mia: "Abi..." No sé si se termina de decir la palabra, pero yo ya no la termino de decir, la termina de decir otra persona, y la dice en aya labios. Subo a un auto nuevo...

Maneja Alberto.

Salimos de la carretera en silencio, él no dice nada, así es mejor, es más sencillo, damos la vuelta en algún lado...

"Abilene" termino de pronunciar su nombre, algo sabe a fierro en mi boca, empiezo a sentir húmedos los labios, la barbilla, él cuello. "Abilene" ella me mira horrorizada ...

Nadie aquí ha visto mi soledad. Y me despierto.

---*---

Suelto el teléfono, y ella cuelga de su lado, hasta donde se yo la podría ver hoy, o nunca jamás la volveré a ver; no me siento tranquilo y camino hasta la orilla del viento. Allí abajo, lejos, lejísimos... La región más transparente en el aire...

Anáhuac

Adiós a mi tierra ... Abilene: ésta era mí tierra, él Anáhuac, un valle lleno de agresiva vegetación y humo embriagante, Abilene... Por sus calles yo crecí y aprendí a amar y ser amado... Adios Anáhuac; te dejo mí casa, mí jardín, mis libros y algún cadáver sembrado bajo un árbol. Abilene, la mujer, Abilene, la extranjera, Abilene, la de los ojos cafes y profundos, Abilene, la querida, la amada, la seducida. Abilene el cadáver.

---*---

Un monte no le permite ver al horizonte... Arrastra un talego pesado caminando hacia el horizonte, la boca seca, los labios partidos, llega ya al desierto páramo y se encuentra allí con ella, entrelazan las manos, ella mira el bulto y pregunta. No existe respuesta, y si la hubiera no la da.

Suben a la orilla y vuelan el talego-papalote hacía el horizonte, hacia el Anáhuac, se miran luego y se besan. Se aman.

viernes, 3 de mayo de 2013

Inanime

Inanime fue el nombre de un gran amigo,  el y yo solíamos correr juntos hasta el riachuelo que corría abajo en una barranca,  y al principio hacíamos barquitos de papel,  luego aprendimos unos más padres de tabletas,  y los más padres eran de plástico con tela,  para que flotara y navegara.

Inanime y yo eramos muy cercanos.  El me quería y yo lo quería mucho,  el me admiraba por mi inteligencia, yo lo admiraba por su imaginación,  el proponía y yo descubría como hacerlo.

El 7 de Julio del 77 estábamos recogiendo piedras en la boca del túnel del tren,  y luego de cansarnos pusimos un par de monedas sobre los rieles para ver como se aplanaban con el peso del tren,  y nos echamos en la hierba cerca de allí para ver el espectáculo,  allí tirados paso muchísimo tiempo,  luego de muchos minutos Inanime me volteo a ver:

"Mis padres quieren que nos vayamos  a vivir lejos Karcino"

No sabía que decir,  no podía yo vivir sin él.  Había sido tanto tiempo mi amigo.

"Oh querido Inni!  Que puedo dar por ti? Daría un brazo y la vida, si me lo pides tu Inni,  hermano,  no te vayas"

Inanime se iba,  pero yo no quería que se fuera, el quería irse,  estaba muy emocionado,  vivirían en Itryvan,  a un lado de Janderm, muy lejos de casa. Itryvan era un lugar mágico,  toda la gente del país buscaba habitar allí,  era un lugar de ensueño y se necesitaban muchísimos permisos del gobierno para vivir allí. Así que era un milagro que la familia de mi amado amigo fuera a vivir allí. En toda la historia de la nación solo una familia se había saludos de Itryvan para vivir en otra provincia: La mía.

Yo conocía más bien poco del lugar,  pero mis padres hablaban a veces,  aunque muy poco,  de el.  Por lo general hablaban del sufrimiento al que estaban obligados, en pro del estatus;  aunque Itryvan lucía preciosa, era desolada y árida, los habitantes vivían allí por la fama e hipnotizante belleza, mis padres habían sido seducidos por lo mismo, Itryvan era un espejismo de alta posición, cuando era en realidad una esclavitud pavorosa. Sabía yo varias cosas horribles de Itryvan  sangrientas, tenebrosa, horrendas y asquerosas, de aquel lugar, Itryvan...Y ahora Inanime, mi querido amigo, se iría hacia allá para siempre. Estaba empeñado en que no fuera, y ellos anhelaban tanto alejarse de nuestra ciudad.

Oh, Inanime, si escucharas mis razones, si tus padres creyeran a los míos, cuanto dolor te ahorrarías, no vayas, no vayas a Itryvan... Dos días antes de irse, Inanime fue a buscarme a casa, yo estaba triste, y él tan feliz. "Karcino! puedes creerlo? Sólo faltan dos días para que vayamos a vivir a Itryvan!"

— Inni, no vayas, te lo ruego
—Por que me quieres mantener aquí Karcino?
—Quiero vivir siempre cerca de un amigo
—Karcino, me quiero ir, Itryvan es el mejor lugar del mundo
—No es así, por favor no te vayas, ven, escóndete en tu casa
—Amado amigo, sólo que te sacaras el corazón podría permanecer aquí
—Allá nunca estaré yo, Inni...




El día de la despedida desperté y corrí a la puerta de su casa,  ¡que gran alivio!  Aquí están...
Hay dos enormes camiones en la entrada subiendo todo lo que había dentro de la casa. Inanime no está en ningún lado "¡¡Inni!!"  grito vez tras vez y nadie responde.

—A quien buscas niño?
—A Inanime, a sus padres, dónde están?
—Ya se fueron...

Oh Inni...

Tanta oscuridad, estoy cayendo, el piso se borró, y sólo existe el vacío, un vacío intenso y hórrido, no hay respuesta, ni una sola solución... excepto


Siete...
un cuchillo
siete...

Siete...
es tiempo, se puede
el metal se hunde en mi pecho
estoy en la puerta
abre la puerta
   abre la puerta
      no te has ido...               ABRE


Silencio,
de pronto un alarido, el mío
sangre, dolor, sufrimiento

Aquí está mi corazón Inanime!

Sangre para que te quedes
sangre para que no te vayas
mi corazón, tal como lo habías pedido

¿Por que te vas ahora
que ya te he dejado sin pretextos?

Mi corazón
                            con eso pago
                                                        para que no te vayas.