jueves, 25 de abril de 2013

New hope

All that was before has become rotten to me,  everyone before has become a reflection of a life that was and now your face rises in my heart as a brave hope, a new hope.

He andado por caminos sinuosos y vacíos,  me he quedado donde no conviene,  no aprovecha. Hace cuatro soles conocí una cara que no era la mía, y fue preciosa para mi,  junto a ella camine mares,  y volé sobre montañas, a su lado encontré mi camino en una tierra lejana.  Ella fue sombra cuando necesitaba luz,  miel cuando yo quería la sal, sus manos fueron mi tierra y me acostumbre a vivir en su casa. 

Cada mañana era fría y más fría que la anterior, en las ventanas apenas había luz y el desamparo fue nuestro cobijo; un día de primavera salí a caminar y ella se quedo en la puerta,  cruzó los brazos, hizo ademán de despedida con la mano y echo el cerrojo para no abrir jamás de nuevo.

En su casa deje un par de cosas que no importan aunque pude haber dejado a mí ser allí,  por poco me quedaba sin mi en su casa. 

Preciso ahora una mano que reconstruya mi rostro, que de nuevo le de signo a mí garabato,  significado a mí palabra. 

Tus ojos nacen mirando hacia otro lado.  "Despierta!"  grito en tu oído,  "Despierta!" y no reaccionas,  "Despierta!" no te duermas,  no voltees,  poco antes poco tu eclipse se vuelve madrugada,  poco a poco,  paseamos por el pasto,  y un puerto me persigue. Grito tu nombre en un suspiro. Un trueno. Fuego. Camina conmigo. Fire walk with me. Fire walk with me. Fire walk with me.

Llovía fuerte y no traía con que cubrirme de la lluvia y tu estabas lejos. Llovía y no se donde estas. Si estás llegando o si nunca estuviste.  Ojalá estés o llegues,  pero que te quedes, quedate aquí un rato,  igual y deja reposar llover y podemos salir al parque, al pasto, al amor,  a la vida.

Me gusta el aire frío en la cara cuando estoy en mi bicicleta,  las tiendas,  las casas de deforman y el aire frío corta mi cara,  have frio y yo quiero andar rápido,  tengo los músculos duros y los quiero mover. Allí al final de la pista veo un signo,  estoy llegando quizá a la región más transparente. No lo sé, será la esperanza...

miércoles, 24 de abril de 2013

Viljans


       
Aquella noche iba saliendo de casa, y la vi sentada en la acera, me acerqué y le tendí la mano, Daniela decía llamarse, y así me convencí de que se llamaba, aunque ambos sabíamos que no era su nombre real. Tomó mi mano, con la suya (tan frágil, sin embargo tan firme), la levanté y la llevé a otro lugar más tranquilo.

[pausa]

—No era necesario
—Lo era, lo sabía, te había soñado
—No me conoces
—No hace falta
—¿Me amas?
—No te conozco
—Soñaste conmigo. ¿No me amas?
—Muchísimo te amo.

       [silencio]

El calor, sudor, dolor, los labios, las cejas, los ojos, la nariz, la boca, la cara, la cara, la cara, la cara. En el agua miro tu rostro; neblina y silencio, azufre y ternura. Tú símbolo nace, como un bebe recién parido: hinchado por la presión, triste por la agonía de nacer en un mundo gris. La cara, la cara, la cara, la cara, la boca, la nariz, los ojos, las cejas, los labios, dolor, sudor, el calor.

       [-------]

—¿Por qué estamos juntos?
—Nuestras soledades se encontraron
—Por qué estas conmigo
—¿Con quién más estaría?
—Hay miles
—Si yo no te quisiera, ¿quién te querría? 
—Nadie, ¿verdad?
—Cierto
—¿Me amas?
—Te quiero y es bastante

       [Dark Mood Room]

No sé, a su lado siempre me siento incompleto, y sé que tu también estabas incompleta antes, ¡Quédate aquí! No insistas en irte, estoy solo, muy solo. 
La cortina se cierra, las nubes se dilatan, se difuminan, se van, se pierden.
no te vayas
no te vayas
no... te... vayas.

Viví atado a un sueño, y tu estabas en la orilla del mar, no hay nada peor que esto: Saber que estás y estás tan lejos, como de mi mano a la mesa.

       [destierro]

Amé tu rostro cuando menos lo querías, quise abrazarte, y tenías todos los huesos rotos, quise besarte, y tenías los labios todos heridos. ¿A poco no era sangre en tu pecho? Moría de vergüenza por quererte sin querer, y tú te dejabas querer, no había de otras, no había otra forma, no había manera, era la forma que sabías, la que habías aprendido, y no de otra forma. yo sabía quererte mejor, pero quise quererte como tú sabias, aunque sabía que era muy pobre tu cariño, quise tenerlo, como cualquier otro hombre. Perdóname  por no saber quererte. Yo nunca sabré que tan malo fue abrazarte y besarte.



miércoles, 17 de abril de 2013

Alondra

Hoy vi a Alondra en la puerta de mi casa cuando iba llegando yo, mi corazón empezó a batirse dentro de mi sin control, me acerqué a ella:

--¿Qué necesitas?

(Aquí es donde al fin conocí su rostro de cerca: ojos claros y de mirada profunda, casi triste; mentón elevado, pómulos marcados, tez clara y todo en su rostro era fino)

--En realidad es un gran favor
--Dime
--Salgo de viaje éste fin de semana, y no quiero dejar mi casa sin vigilancia, me sentiría mas tranquila si pudiera tener alguien que prenda las luces de la casa por la noche y las apague en la mañana, para disipar la tentación de los rateros
--Sí, no te preocupes yo me puedo encargar de eso... ¿Cuál es tu nombre?
--Alondra
--Karcino, mucho gusto, ¿No quieres pasar a tomar un café o algo?
--Mmmmm, no sé, no tengo mucho tiempo, pero el café me gusta mucho...
--Anda, solo una taza
--Está bien, una taza.

Alondra entró y se sentó en mi sillón, pero no me importó, empezó  juguetear con mis revistas y libros, y no me importó, piso con sus zapatos mi alfombra, y no me importó. Platicamos de muchas cosas, ella entendía igual a Charlie Parker que a Celia Cruz, compartíamos la pasión por las mismas cosas, y el odio por las mismas personas, no tolerábamos ninguno el reggaeton y no nos gustaban a ninguno las novelas en la tele.

Nos prometimos veinte mil libros, y cruzamos muchísimas miradas cómplices en ese día.

Ella se fue de viaje; a la distancia empezamos a intercambiar mensajes de texto, ella me contaba todo, y yo le contaba todo, ella estaba en Mocambo y yo en la Roma, ella desayunaba en la playa, y yo en su casa, ella salía a pasear en las noches, yo trabajaba en ediciones toda la noche...

Él tiempo pasó lento antes que regresara, y cuando regresó había yo tomado una decisión en mi corazón de decirle lo que quería que ella supiera: "Te amo, me quiero casar contigo, quiero formar una familia contigo y vivir el resto de mi vida a tu lado."

Fui a recogerla en el aeropuerto, llegue unas horas antes por si las dudas, en la sala de espera había una televisión que decía incansables noticias todo el tiempo, y la espera se hacía larga, yo empece por ociosidad a revisar de nuevo los mensajes que nos habíamos enviado en el tiempo que ella había estado de viaje:

"Es bueno saber que esperas a que regrese"
"Sabes... pienso mucho en ti, ansío con ansias regresar para vernos"
"Oye, si tuvieras hijos cuantos serían y cómo se llamarían? :)"
"Me desperté y te extrañaba mucho, Karcinito, quiero estar contigo toda la vida"
"Por fin!!!!!! Mañana estaremos juntos de nuevo!"

Mi mente ociosa visitaba y revisitaba los mensajes, hasta que puse atención a la tele:

"Gran desastre aéreo, el vuelo 7167 de la empresa Aircontinental se estrelló por una falla en los motores, los rescatistas han intentado sacar cuerpos, y no se reporta un solo sobreviviente, a continuación la lista de pasajeros..."

Un martillo empezó a golpear mi corazón, la sangre empezó a viajar mucho más rápido, las piernas no me respondían, no podía pensar a penas me podía mover. Sí, Alondra había muerto. Sí, mis sueños habían muerto. ¿No es cierto que desearíamos que todas las historias fueran felices, como en el cine y las novelas? Que siempre al final tuvieran un final reconfortante, que nos hicieran sentir mejor con el autor; pero éste no era el caso, ella había muerto, y con ella toda mi esperanza de una nueva vida, de una buena vida, nada a lo cual aferrarme en una tormenta de desolación total...




lunes, 15 de abril de 2013

Karcino

"Porque fuerte como la muerte es el amor" (cnt 8:6b)
Un día, de cualquier semana.
La gente pasa mientras el mundo se derrumba
Hablas,
algo quieres decir
Y hay silencio.
La fuerza se enreda en mis entrañas
No entiendo ni comprendo tus palabras
Volteas como si cualquier cosa
Tomás una mano que no es la mía
Y luego comprendo:
Te marchas a una vida
Que no es mi vida
Te marchas a un sueño
Que no es mi sueño
Mis pies sucumben al destino
Miro mi reflejo en el espejo
Examino cada línea de mi rostro
Abro y cierro los ojos por estudiar las formas
No reconozco la imagen que aparece en el reflejo
Lavo la cara que no es mu cara
Con manos que no son mis manos
Aunque existe el garabato
Ya no existe el símbolo
Aunque existe la palabra
Ya no existe el significado
Muero bajo el sol
Gusano comido por gusanos
Tengo vida, pero el calor me la arrebata
Tengo sed,
  tengo hambre,
         tengo sueño,
                 tengo frío
Me paro en la orilla de una sima
Miro al otro lado y te miro
Anabela! Grito.
No resuena Karcino
Grito tú nombre en veinte mil otros:
Mariana
Paulina
Micaela
Rebecca
Alondra
Daniela
Julieta
Y ninguno es tuyo porque:
El garabato
Perdió el signo
La palabra
Perdió el significado
Nunca llegaré a lo qué pudo ser
Nunca seré lo qué me gustaría ser
Descansa Karcino
Aquí ya duermes
Reposa Karcino
Aquí ya mueres
Entre flores negras y cardos
Entre espinas y abrojos
Descansa-duerme-reposa
Desfallece-sucumbe-muere


Es importante escuchar, para entender éste texto:


jueves, 4 de abril de 2013

Rainbow

La primera vez qué miramos juntos un arcoiris, estábamos juntos, Te acuerdas? Era de día, tú habías llorado mucho. Habías buscando una esperanza. Los trastes estaban sucios, Rebecca, te ayude a lavarlos, te acuerdas?  Pensabas mucho en lo qué habría de venir, y llorabas mientras enjuaganamos las sartenes.

Rebecca, hace años qué no hemos platicado. Continuamente me pregunto por ti, si seguirás viendo los atardeceres, siempre mirabas el sol huir con un cigarro en la boca, yo te regañaría por hacerlo y tú lo apagarias por qué me amabas, Rebecca.

Tras la puerta había un sillón enorme, azul, cómodo y acobijador, solíamos sentarnos allí a intentar ver tele; pero no podíamos, teníamos tanto qué decirnos, tantas.formas de hablarnos. Recuerdas cuando era Julio y llovía? Yo te abrazaba por qué los truenos eran insoportables y no podíamos platicar. Te acuerdas cuando era abril y hacía mucho sol?

El arcoiris se volvió parte de nuestra relación, cada vez qué alguno presentía el arcoiris por la lluvia nos llamaríamos para verlo juntos. Yo subiría tomaría tu mano, te reganaria por qué fumabas, tirarias el cigarro, miraríamos el arcoiris como una manifestación única de las maravillas de Dios. Nos besariamos y nos quedaríamos viendo el horizonte, esperando por ver si el milagro del pacto permanecería allí por fin, para siempre.

Rebecca, la última ocasión qué nos vimos no hubo arcoiris, aunque había llovido suavecito y había muchísimo sol, presentí el arcoiris, tome tu mano para subir. Pero no había arcoiris.

Me miraste con un gesto de incredulidad, como preguntándome: "Nunca más?" Apenas mire tu rostro supe qué algo muy profundo se había roto, aunque sabía también qué no era por el arcoiris qué ya no estaba, era algo mucho más profundo y temible, entonces te fuiste, hace siete años te.fuiste, y no has regresado.

Hoy por la mañana llegó el correo a casa, varias cartas y entre ellas una tuya. "Oh, qué gozo volver a saber de ella" pensé. Mientras mis manos anhelantes corrían por la pestaña del sobre intentando abrirlo con mucho cuidado, por qué lo pensaba guardar mucho tiempo en el cajón bajo mi cama, donde guardaba todo lo tuyo, me temblaban las manos de la emoción, lo había esperado siete años, desde qué te fuiste esperé.un sobre con noticias tuyas.

Llovía y presentí el arcoiris, subí a la azotea para leer tu carta junto a la señal del pacto, no había arcoiris, y hacía muchísimo sol, el sobre ya abierto entre mis manos me robaba segundos de aliento, por fin me decidí a sacar tu carta:

" Hola Karcino:

Espero qué ésta carta te encuentre bien y en ésta dirección, primero quería pedirte perdón por la forma en qué me fui hace siete años, algo querías tú qué viéramos en la azotea me acuerdo, pero no había nada.

En fin me he sentido terrible por lo qué hice y espero me puedas perdonar todo el mal qué te hice entonces. Nunca me atreví a escribirte ésta carta, fui muy cobarde al hacerla, y se.fueron acumulando los años y con ellos la imposibilidad de escribirla. Te extrañe mucho todo éste tiempo, en unos días voy a la costa, y pienso pasar a ésta dirección, quiero encontrarte de nuevo, y qué me perdones, quiero qué todo vuelva a ser como cuando nos conocimos.

Seguramente.te preguntarás, luego de siete años, qué me impulsó a escribirte esta carta: Es un tema de mucha alegría para mí y espero qué para ti también, en dos meses me casare con Nicanor, el hombre qué llevaba tus cuentas en la capital, es una historia muy romántica y larga de contar aquí, pero quiero qué me perdones antes, no quiero arrastrar culpas del pasado por el altar, espero me sepas perdonar y te alegres por la noticia.

Atte: Rebecca

PD: pienso invitarte a la boda, pero prefiero entregar en tu mano la invitacion frente a frente sabiendo qué fui perdonada. "

lunes, 1 de abril de 2013

Valhöll

Ya duermes Dimitri.

Sobre las olas de un mar ruguiente has dejado reposar tus sueños, tu cabeza. Dimitri, tú cabello rubio aún no puede estar quieto, baila y se enreda como gusanos desesperados por no poder moverse, con una roca aplastandoles las colas.

Peregrino, no es cierto qué habías traído tú ruido y presagio desde Wallhalla? Tú boca día y noche recitaba las oraciones a Odín y a Ásynjur, Dimitri, Dimitri... Esta mañana recibiste la visita de Loki...

Toda la noche se paseó por la calle el pequeño dios de la suerte (los perros ladran siete veces y se callan, para avisarnos "allí está el caprichoso dios pequeño, Loki")  se callan los perros, y ni las ratas se atreven a dejar sus agujeros.

Cuando es la séptima hora del sueño, la ciudad está desolada, el ruido seco de las pisadas de Mariana la bruja se escuchan afuera en la calle, apenas llega a tu puerta, el pequeño dios la mira, le sonríe, extiende su báculo hacia ella, Mariana queda petrificada, sabe qué tiene un conjuro para detener a Loki. Pero no quiere, no puede detenerlo, entonces Loki entra a tu casa estira su báculo, y te toca el hombro.

Oh, Dimitri, ojala no tuvieras qué sufrir tanto, miras a Loki a la cara, y se ve tan viejo, débil, su mirada, de cansada, casi es bondadosa; sus arrugas han deformado su rostro te mira y sus ojos verdes te queman el corazón.

Dimitri; Loki vino por ti.

En la playa queda tu cuerpo, tú cabeza sumergida en el agua, yaces yerto, cuando recuperan el cascarón de tu vida; es horror, y horror, tras horror. De dónde tanto sufrimiento se pudo reflejar en tu ser?

Dimitri, nos encontraremos en Valhöll, nos alimentaremos con cerezas a la sombra del árbol Glasir, oh Dimitri, se guiado ahora por las valquirias. Tiende tus brazos, bésalas; Dimitri, adiós, esperame en Valhöll, cuando mi sombra deje mi cascarón nos volveremos a reunir allí, bajo el cielo de Asgard, bajo el cuidado de Odín.