lunes, 1 de abril de 2013

Valhöll

Ya duermes Dimitri.

Sobre las olas de un mar ruguiente has dejado reposar tus sueños, tu cabeza. Dimitri, tú cabello rubio aún no puede estar quieto, baila y se enreda como gusanos desesperados por no poder moverse, con una roca aplastandoles las colas.

Peregrino, no es cierto qué habías traído tú ruido y presagio desde Wallhalla? Tú boca día y noche recitaba las oraciones a Odín y a Ásynjur, Dimitri, Dimitri... Esta mañana recibiste la visita de Loki...

Toda la noche se paseó por la calle el pequeño dios de la suerte (los perros ladran siete veces y se callan, para avisarnos "allí está el caprichoso dios pequeño, Loki")  se callan los perros, y ni las ratas se atreven a dejar sus agujeros.

Cuando es la séptima hora del sueño, la ciudad está desolada, el ruido seco de las pisadas de Mariana la bruja se escuchan afuera en la calle, apenas llega a tu puerta, el pequeño dios la mira, le sonríe, extiende su báculo hacia ella, Mariana queda petrificada, sabe qué tiene un conjuro para detener a Loki. Pero no quiere, no puede detenerlo, entonces Loki entra a tu casa estira su báculo, y te toca el hombro.

Oh, Dimitri, ojala no tuvieras qué sufrir tanto, miras a Loki a la cara, y se ve tan viejo, débil, su mirada, de cansada, casi es bondadosa; sus arrugas han deformado su rostro te mira y sus ojos verdes te queman el corazón.

Dimitri; Loki vino por ti.

En la playa queda tu cuerpo, tú cabeza sumergida en el agua, yaces yerto, cuando recuperan el cascarón de tu vida; es horror, y horror, tras horror. De dónde tanto sufrimiento se pudo reflejar en tu ser?

Dimitri, nos encontraremos en Valhöll, nos alimentaremos con cerezas a la sombra del árbol Glasir, oh Dimitri, se guiado ahora por las valquirias. Tiende tus brazos, bésalas; Dimitri, adiós, esperame en Valhöll, cuando mi sombra deje mi cascarón nos volveremos a reunir allí, bajo el cielo de Asgard, bajo el cuidado de Odín.

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