La primera vez qué miramos juntos un arcoiris, estábamos juntos, Te acuerdas? Era de día, tú habías llorado mucho. Habías buscando una esperanza. Los trastes estaban sucios, Rebecca, te ayude a lavarlos, te acuerdas? Pensabas mucho en lo qué habría de venir, y llorabas mientras enjuaganamos las sartenes.
Rebecca, hace años qué no hemos platicado. Continuamente me pregunto por ti, si seguirás viendo los atardeceres, siempre mirabas el sol huir con un cigarro en la boca, yo te regañaría por hacerlo y tú lo apagarias por qué me amabas, Rebecca.
Tras la puerta había un sillón enorme, azul, cómodo y acobijador, solíamos sentarnos allí a intentar ver tele; pero no podíamos, teníamos tanto qué decirnos, tantas.formas de hablarnos. Recuerdas cuando era Julio y llovía? Yo te abrazaba por qué los truenos eran insoportables y no podíamos platicar. Te acuerdas cuando era abril y hacía mucho sol?
El arcoiris se volvió parte de nuestra relación, cada vez qué alguno presentía el arcoiris por la lluvia nos llamaríamos para verlo juntos. Yo subiría tomaría tu mano, te reganaria por qué fumabas, tirarias el cigarro, miraríamos el arcoiris como una manifestación única de las maravillas de Dios. Nos besariamos y nos quedaríamos viendo el horizonte, esperando por ver si el milagro del pacto permanecería allí por fin, para siempre.
Rebecca, la última ocasión qué nos vimos no hubo arcoiris, aunque había llovido suavecito y había muchísimo sol, presentí el arcoiris, tome tu mano para subir. Pero no había arcoiris.
Me miraste con un gesto de incredulidad, como preguntándome: "Nunca más?" Apenas mire tu rostro supe qué algo muy profundo se había roto, aunque sabía también qué no era por el arcoiris qué ya no estaba, era algo mucho más profundo y temible, entonces te fuiste, hace siete años te.fuiste, y no has regresado.
Hoy por la mañana llegó el correo a casa, varias cartas y entre ellas una tuya. "Oh, qué gozo volver a saber de ella" pensé. Mientras mis manos anhelantes corrían por la pestaña del sobre intentando abrirlo con mucho cuidado, por qué lo pensaba guardar mucho tiempo en el cajón bajo mi cama, donde guardaba todo lo tuyo, me temblaban las manos de la emoción, lo había esperado siete años, desde qué te fuiste esperé.un sobre con noticias tuyas.
Llovía y presentí el arcoiris, subí a la azotea para leer tu carta junto a la señal del pacto, no había arcoiris, y hacía muchísimo sol, el sobre ya abierto entre mis manos me robaba segundos de aliento, por fin me decidí a sacar tu carta:
" Hola Karcino:
Espero qué ésta carta te encuentre bien y en ésta dirección, primero quería pedirte perdón por la forma en qué me fui hace siete años, algo querías tú qué viéramos en la azotea me acuerdo, pero no había nada.
En fin me he sentido terrible por lo qué hice y espero me puedas perdonar todo el mal qué te hice entonces. Nunca me atreví a escribirte ésta carta, fui muy cobarde al hacerla, y se.fueron acumulando los años y con ellos la imposibilidad de escribirla. Te extrañe mucho todo éste tiempo, en unos días voy a la costa, y pienso pasar a ésta dirección, quiero encontrarte de nuevo, y qué me perdones, quiero qué todo vuelva a ser como cuando nos conocimos.
Seguramente.te preguntarás, luego de siete años, qué me impulsó a escribirte esta carta: Es un tema de mucha alegría para mí y espero qué para ti también, en dos meses me casare con Nicanor, el hombre qué llevaba tus cuentas en la capital, es una historia muy romántica y larga de contar aquí, pero quiero qué me perdones antes, no quiero arrastrar culpas del pasado por el altar, espero me sepas perdonar y te alegres por la noticia.
Atte: Rebecca
PD: pienso invitarte a la boda, pero prefiero entregar en tu mano la invitacion frente a frente sabiendo qué fui perdonada. "
No hay comentarios:
Publicar un comentario